Lilith (Español)

Un pequeño fanfic, para ejercitar los músculos mentales como quien dice. Basado en The Wicked + The Divine, una de las mejores series de comics que he leído en mi vida (en serio, léanla, les gustara).

(Si, acabo de publicarlo en ingles también. Just let me be).

 

Viejas amigas

07 de Septiembre de 2014

 

 

As we fall into sequence

and we’re eating our young

remain silent and still for modesty

When the splints have been broken

and they can’t help you now

do you pray with your eyes closed naturally

 

Un pequeño rezo, más bien un mantra para la concentración.

 

Respira. Inhala y exhala. Respira hondo, relájate, y solo deja que todo fluya.

 

Listo.

 

Follow me into nowhere

Woven with the utmost care

 

Tome el mazo de cartas con una mano y me dispuse a revolverlo y barajarlo, una y otra vez por lo que debieron ser al menos unos dos minutos. Dejando que la energía se adhiriera y se asentara, que se esparciera por cada arcano; para luego volver a dejarlo sobre la mesa. Inhale una vez más, y luego levante las cartas para distribuirlas en tres montoncitos distintos.

 

Izquierda. Centro. Derecha.

 

Luego exhale, asintiendo a la vez que pasaba mi mano suavemente sobre los montones. Esperando a ver cual me llamaba.

 

Y fue entonces cuando lo sentí.

 

When it’s cold outside

Hold me

Don’t hold me

When I choose to rest my eyes

Coax me

Don’t coax me

When it’s cold outside

Hold me

Don’t hold me

When I choose to rest my eyes

Coax me

Don’t coax me

 

El del centro.

 

Ese era el que tenía que usar. Como si me hubiese picado justo mientras pasaba mi mano sobre el; así me lo hizo notar. E inmediatamente aparte los otros dos, y como si abriese un abanico regué el montoncito de cartas en la mesa. Evaluando cual seria la indicada una vez mas; un proceso que fue hasta mas rápido que el anterior.

 

Toque la carta en todo el centro del abanico, la saque del montón y la gire para ver que me deparaba esta lectura. Y ciertamente, ya lo había presentido en algún nivel u otro.

 

-La Luna.

 

Confusión. Miedo. Tristeza. Locura. Meh…

 

Have they cleansed you with chloride

And scrubbed behind the knees

Has your body been hollowed by the breeze

 

Lo que ya me imaginaba, pero bueno. Recogí las cartas, las reuní una vez mas en una sola baraja, las guarde en su pequeña bolsita de seda y las puse en mi bolso antes de quitarme los audífonos, buscando a la mesera con la mirada para pedir la cuenta. La llame con un ademan, y ya tenia listo el dinero tan pronto se acerco, así que me levante, me monte el bolso en la espalda y me reacomode la capucha de la chaqueta en la cabeza, y poniéndome de nuevo los audífonos me dispuse a salir del café.

 

No me sorprendía para nada que me saliera La Luna.

 

No era un buen día para mí.

 

Citaría a Bukowski, pero me considero menos pretensioso que el alarmante número de posers caracterizado por hacerlo en estas situaciones; así que me abstendré. Pero igual, era un mal día. Muy mal día. Lo que era triste, porque era un día llovioso, y yo que absolutamente adoro los días lluviosos. Pero ni caminar bajo la lluvia me ayudaba a levantar mucho el ánimo, aunque intente imaginar que todo lo malo se me desprendía de encima y se iba con el agua. No sabia si era cierto o no, pero bueh.

 

Yo mismo me lo busque después de todo.

 

No tenia que haber ido a visitarle. No tenia que haberme pasado por su trabajo; sin importar cuanta falta me hiciera, sin importar cuanto tiempo tenia sin verlo, no tenia que ir. Fue una mala idea.

 

Y las malas ideas causan malos días.

 

No por el. Definitivamente no por el: el era tan encantador y agradable y jovial como siempre, el me trato de lo mejor. Hablamos, reímos, bromeamos un poco; y como siempre, el me hizo sentir como si todo estuviese bien. Como si todo fuese perfecto, así como siempre lo hace.

 

Fue por mí. Porque cuando llego el momento de irme, como siempre, no sabia que tanto abrazarle sin incomodarle, como tocarlo sin que me traicionara el instinto de buscar sus labios.

 

Y el lo noto.

 

Y fue incomodo para el.

 

Se que lo fue, aunque el trato de negarlo, se que lo hizo.

 

Tanto tiempo desde que terminamos y yo aun no aprendía mi lección.

 

Tanto tiempo desde que el ya estaba con alguien mas, y yo seguía carcomiéndome. Como siempre.

 

Como siempre había sido y siempre seria.

 

     Per saecula saeculorum.

 

I’m a sweet

Little love maker

Finding time

To make my words better

 

Se me estaba haciendo tarde. Revise mi reloj y ya eran las 6:00 pm; y estar así de tarde por las calles aquí no era muy seguro que se dijera. No en esta ciudad, no en este país, y menos con esta lluvia, por mas que me gustara.

 

Trate de apurar el paso, de ver si pasaba algún taxi o algo, pero nada de momento. Ya estaba llegando a la parada en la intersección entre la Avenida Lara y los Leones, esa encrucijada en todo el este de la ciudad, y todavía nada. No había ni gente, en realidad, lo cual era bastante peculiar: siempre habían transeúntes apurando el paso para llegar a un lugar seguro. No sabia si esta soledad me reconfortaba o me asustaba, pero decidí relegar eso a la parte de atrás de mi cabeza y ya.

 

Lately I

Not so present now

Not enough

For your constant fun

 

Y entonces vi algo que se movió cerca de mí. Una sombra. Trate de guardar mi compostura, disimular el asombro, no actuar, hacer como que si no fuese nada, buscar ver si mis piernas reaccionaban y echaba a correr; todo en el ínterin de unos 5 segundos. Al menos hasta que note que era una persona.

 

Una anciana, para ser más exacto.

 

Una anciana vestida de negro, con un largo velo negro de encaje cubriéndole el rostro, nublando apenas un poco sus facciones duras y sus ojos violetas y su piel como el polvo.

 

I’ve got time, but you’re tired of waiting

You only want me in open spaces

Come fill your gaps with people

I know no one

 

 

Di un pequeño suspiro al tiempo que pensaba en como hacer que mi corazón regresara a su sitio luego del vuelco que dio. Volví a mirar y todavía estaba allí, y yo no sabia definir si estaba esperando que gritara o me hablara o desapareciera o que. Pasó uno que otro auto, pero aun no había señales del bus, ni siquiera de taxis cercanos.

 

Al menos ya pasaba por alrededor uno que otro transeúnte. Pero se le quedaban mirando a la vieja, lo cual me confirmaba que no era solo mi imaginación.

 

Y eso no me hizo sentir mas tranquilo.

 

Pasaron los minutos más largos de mi vida y seguía en esa situación, y lo único que más o menos me distraía era la música de FKA Twigs retumbando en mis oídos, recordando que el tiempo estaba pasando.

 

Así que una vez mas trate de ignorar lo incomodo del asunto y me limite en esperar al bendito transporte público que no pasaba y me dejaba aquí, en medio de la ciudad con una mujer que parecía sacada de Alan Wake.

 

How does it feel to have me thinking about you?

 

O al menos eso esperaba hacer, hasta que note que la anciana me estaba mirando como con mucho interés.

 

Especialmente por la seriedad de su mirada. Y porque juraría que sus ojos, esos ojos violeta que me miraban bajo ese empapado velo de luto, brillaban suavemente.

 

Y luego la vi mover sus labios y no se porque maldito motivo me retire los audífonos para escucharla.

 

-¿Disculpe?

 

-El llamado del vacio. Así se llama, si no me equivoco.

 

So lonely trying to be yours

What a forsaken cause

So lonely trying to be yours

When you’re looking for so much more

To be yours

To be yours…

 

Hablaba con ese tono cansado y sepulcral de alguien que esperaría tuviese al menos unos dos mil años. Como el aire que salía de una tumba.

 

Ancestral.

 

-Justo cuando ves el abismo, sientes, por breve que sea, el impulso de lanzarte. Antes de que la mente racional se imponga, uno escucha ese llamado pero nunca lo llega a atender. Siempre nos quedamos con la duda. ¿No es así?

 

Asentí. No se que me asustaba mas de todo esto, lo que me decía, o el hecho de que entendía a la perfección de lo que estaba hablando.

 

-¿Qué pensarías si te dijera que puedes averiguar como se siente?

 

No dure ni un segundo en responder.

 

-Que tácitamente me esta diciendo que me lancé al precipicio.

 

-¿Y si te dijera que se puede, tomarías esa oportunidad?

 

-…francamente, no lo se.

 

-Así es mejor. Dar un salto de fe…

 

Y antes de tratar de entender las palabras de aquella anciana, vi que sus ojos brillaron con mayor intensidad que antes. No solo sus ojos; todo su cuerpo emanaba una luz perlada, tan intensa que por un momento juraría que me cegó.

 

Y en ese momento, en ese momento, todo el mundo se me vino abajo, y caí en el abismo, mientras en mis oídos solo retumbaron sus palabras:

 

-Eres del Panteón.

 

Gritos. ¿Gritos? Yo gritaba. Creo que gritaba. O reía. O lloraba. No lo se. Solo se que habían gritos a mi alrededor. Gritos y gemidos y alaridos de placer y suspiros y susurros y dientes que castañeaban con frio y temor y canticos entonados en medio del bosque y el llanto de recién nacidos y…

 

-Serás amado. Serás odiado. Serás brillante. En dos años, estarás muerto.

 

Toques y arañazos y rasguños y caricias. Veía mundos en que nunca viví-¿o si lo hice?-mundos distantes y lejanos perdidos en el tiempo. Vi templos y claros en el bosque y salas de trono. Vi estatuas y pinturas y mosaicos y vitrales. Vi eras enteras desenrollándose frente a mi, colisionando con mi sentido de realidad hasta que me volví añicos, hasta que algo en mi se rompió.

 

Y algo en mi broto.

 

Como un ave picoteando el cascarón desde adentro, y batiendo sus alas hasta que este se reventara.

 

Y por un momento, solo por un momento, deje de existir. Y existí en todo y en todos al mismo tiempo. Y en ese momento llamado infinidad, por ese breve instante, grite como un recién nacido, como si brotara de la tierra misma.

 

-Eres la Reina de la Noche.

 

Y batí mis alas, una y otra vez. Las batí con ahínco y con anhelo, y sentí las suaves plumas que rozaban mi piel, mis garras se tornaron fuertes como el acero.

 

– Eres el Búho que acecha por las noches.

 

Y escuche, tan lejos y tan cerca a la vez, los cantos y alabanzas a mi nombre. Me adoraban. Me veneraban. Yo era todo para ellos. En mi honor hacían sus ritos, en mi honor se postraban.

 

Yo era su Dios.

 

Su Diosa, mejor dicho.

 

 

Aletee, y mi descenso se detuvo lentamente, lentamente, hasta que en lugar de caer pude elevarme. Sentía el llamado del vacio, pero ahora no era hacia las profundidades. Era hacia los cielos.

 

Y volé.

 

-Señora de las Brujas y Madre de las Abominaciones.

 

Y con el viento zumbando en mis oídos y el frio de la noche cubriéndome como un manto, me eleve hasta lo más alto de los cielos, coronado por nubes y estrellas. Y brille. Brille con luz plateada, brille y alumbre todo a mí alrededor.

 

Yo era la Luna.

 

Yo era la Reina de la Noche.

 

-La Primera Esposa. La Primera Rebelde. La Primera.

 

Volví a abrir mis ojos y mire a mis alrededores, y caí de cuenta en la realidad, de vuelta en el mundo real en que ya no llovía, en que las nubes de repente se apartaron y la Luna llena brillo sobre mi como el foco de un reflector, al tiempo que escuchaba las ultimas palabras que entono aquella mujer.

 

-Nos volvemos a ver, Lilith. Te he echado de menos.

 

Ananke. Ese era su nombre. Ananke.

 

Necesidad.

 

Y era verdad. Yo era un Dios.

 

O una Diosa, mejor dicho.

 

-¿…mmh?

 

Ronronee con cierta curiosidad. Había tantas cosas que se agolpaban en mí. Confusión, si; locura, si; tristezas que no sabia si eran mías o no. Energía. Algo que palpitaba con fuerza en mi ser y luchaba por salir, por brotar, por fluir a caudales… pero que retenía por algún motivo.

 

Y luego lo note. Los otros transeúntes; algunos seguían allí. Viendo todo. Sorprendidos. Pasmados.

 

Expectantes.

 

Y fue cuando alcé la cabeza, abrí mi boca y deje que eso que quería salir de mi fluyera. Voces hablando en lenguas muertas y luces blanquecinas y plateadas y aves revoloteando surgieron de mi interior en un manantial, un geiser, un alud, un tsunami que arraso con todos los que estaban presentes, a pie y en sus autos y en los buses y en los establecimientos. Se que todos lo notaron.

 

No se cuanto tiempo lo hice, pero eventualmente cese mi canto. Mi griterío. Y en poco tiempo vi a varios huir, autos salirse de sus carriles, algunos perdiendo el control pero recobrándolo justo a tiempo, otros rozándose levemente. No se como no hubo choques en ese momento.

 

Un milagro, supongo. Un milagro.

 

Y luego estaba los que se quedaron. Algunos tumbados de rodillas, llorando o gimiendo; otros peleando de la nada con sus congéneres, y al menos un par de hombres masturbándose furiosamente a vista de todos.

 

Era un caos.

 

Era la locura.

 

Mi locura.

 

Mi poder. Mi canción. Mio mio mio.

 

Salí de mi ensimismamiento solo porque escuche a la anciana… a Ananke aclarándose la garganta.

 

-Como siempre, dejándote llevar.

 

Voltee la cabeza para verla, y note que su rostro era sereno a pesar de todo lo que ocurría a nuestro alrededor. Ladee un poco la cabeza mientras la miraba con atención, al menos hasta que me di cuenta que había dejado de pestañear por un par de minutos.

 

-¿Cómo te sientes?-me pregunto, y su voz se suavizo, matizándose en el tono que una abuela usaría para hablar con el nieto que no ha visto en mucho tiempo.

 

Una vieja amiga, quizás. O una vieja enemiga. ¿Hacia alguna diferencia?

 

-¿Quiénes mas han regresado?

 

-Solamente tú. Eres La Primera, como siempre que te manifiestas.

 

-Ah, si. La telonera… supongo que así le dicen, ¿no?

 

La mire con detenimiento una vez más. Podía palpar algo mas, en el aire, en mi interior, pero no podía comprender exactamente que era.

 

-No desdeñes ese rol en la Recurrencia. El primero en surgir allana el paso a los demás, y ayuda a recordarles a los fieles porque mantienen su esperanza. Por eso me alegra que tu…

 

-No me trates de endulzar con esas palabras, Ananke. Ambas… ambos sabemos que el velo que portas en tu rostro no se compara al de tus intenciones.

 

Se inmuto por un momento. Su expresión cambio, en cierto nivel; pero retenía aquella serena contemplación de hace un momento. Solo que con un leve matiz de altivez.

 

Altivez que tenia mucho, mucho tiempo sin ver.

 

Desde el neolítico, posiblemente. O menos, probablemente, pero me gusta el drama.

 

-¿Qué recuerdas?

 

-Nada. No por ahora. Sabes como es el Gran Vacio… pero si siento que no eres de fiar.

 

-Tú tampoco lo eres. Nadie lo es, a la larga, lección que siempre pregonas…-

 

Ella iba a seguir hablando, pero desvié mi atención hacia un charco cercano, iluminado por la luz de la luna. Instintivamente chasquee mis dedos y el agua se aclaro y calmo, y vi mi reflejo en ella.

 

El reflejo de Lilith.

 

Mi ropa había cambiado. Mi cuerpo había cambiado. Ya no era solo un muchacho regordete vestido de negro, con una barba desaliñada y lentes y ojos tristes. Donde antes había una chaqueta enorme con capucha, ahora portaba un chaleco rojo sangre sin mangas cubierto de guindalejos y abalorios, botas negras de cuero igualmente recubiertas y pantalones rasgados; donde antes era solo redondo… bueno, seguía estando relleno, pero se notaba algo de musculo trabajado por debajo de ello, resaltando de manera notoria en pectorales fornidos y brazos abultados y piernas tensas; mi rostro no cambio sus facciones, pero mi barba estaba ahora mas acomodada, y tanto ella como mi cabello eran cobrizos.

 

Era…

 

Magnifico.

 

Era un hombre. Un hombre fuerte. Un hombre fuerte en que encarnaba algo… distinto.

 

Algo peligroso, incluso.

 

Era un hombre y era una Diosa.

 

Eso me divirtió.

 

-Como siempre, te pierdes en tu propia vanidad-lo sentí menos como un regaño y más como una burla, en realidad.

 

-Vanidad de vanidades. Todo es vanidad.

 

-En eso se habla de la carencia de sentido, no de la vanagloria por tu aspecto.

 

-Detalles, detalles.

 

Cerré mis ojos y al volverlos a abrir, los vi brillar con luz plateada. Un par de orbes plateados, refulgentes, hechos a imagen y semejanza del faro que me iluminaba justo ahora… a lo cual suspire, y volví a subir la mirada para verlo. Para ver la luna en todo su esplendor. Esa luna que ahora se reflejaba en mí. Que era parte de mí.

 

-¿Que depara el destino para mi, Ananke?

 

-Ciertamente, lo que tú convengas. Siempre eres así. Indómita.

 

Sonreí a pesar de mi mismo, y levante mis brazos con un ademan, como si fuesen alas.

 

No porque lo fuesen, sino porque era un reflejo muscular. Todavía no me acostumbraba.

 

A dejar brotar mis alas de mi espalda. A abrirlas como se debe.

 

-¿Qué depara el destino para mi? …lo que a mi me plazca.

 

-Recomiendo moderación, Lilith. Recuerda que tus excesos siempre se llevan lo mejor de ti.

 

-Al contrario. Mis excesos son lo mejor de mí. Y este lugar ciertamente necesita… exceso.

 

Y con esas últimas palabras la mire una vez mas antes de alzarme en vuelo e irme, dejando a aquella anciana y apenas un puñado de adoradores mientras abría mi boca una vez mas, para gritar, para cantar. Que se escuchara en todos los rincones e hiciera eco por todo el mundo.

 

La Reina de la Noche había descendido una vez mas.

 

Y como era de esperarse, no seria la única en volver. Oh, no, no lo seria. Pero si seria yo.

 

Y con eso me bastaba para divertirme mientras durase…

 

Una vez más, aquí estoy.

 

Ella siempre será una chica rota

07 de Septiembre de 2014

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